domingo, 10 de mayo de 2009

capìtulo veinticuatro -

punto muerto -

- la muerte no podìa ser tan incòmoda.
- debe de ser que te quiero.
- ¿un vampiro sàdico que pretende torturarla hasta la muerte? claro, sin problemas, ella se escapa para reunirse con èl. pero una vìa intravenosa es otra cosa...
- no puedo ser siempre Lois Lane. yo tambièn quiero ser supermàn.


capìtulo veintitrès -

el ángel -

- en el lugar donde flotaba, debajo de las aguas negras, oì el sonido màs feliz que mi mente podìa conjurar, el màs hermoso, el ùnico que podìa elevarme el espìritu y a la vez, el màs espantoso.


capìtulo veintidòs -

el juego del escondite -

- no puedes llorar aùn, me dije a mi misma. todavìa me quedaba un largo camino por recorrer.

- no merecìa la pena permitirme màs miedo ni màs ansiedad. el camino estaba claro, y sòlo tenìa que seguirlo.

- y en ese momento, a pesar del horror y la desesperanza, me sentì feliz. estaba tan inmersa en mi sueño escapista que perdì la nociòn del tiempo transcurrido.

- añorè la protecciòn de los verdes bosques de forks, de mi casa, con una intensidad que jamàs hubiera imaginado.



capìtulo veintiuno -

la llamada -

- situè el pànico en un segundo plano lo mejor que pude. habìa tomado la decisión.